Restaurantes como El Celler de Matadepera

Gratinado de setas de El Celler de Matadepera

Hay restaurantes tan sumamente pedagógicos que deberían ser eternos. Son auténticas escuelas. Restaurantes como El Celler de Matadepera, y como muchos otros. Lugares a los que llevar a tus hijos -de 11 y 8 años- mil y una veces, para verlos disfrutar como pocas veces los has visto gozar en una mesa. De vuelta a casa, me han obsequiado -nos hemos obsequiado mejor dicho-, con un concierto de Bruno Mars a pulmón henchido. Y por supuesto que hemos seguido el ritmo con las palmas.

Hay restaurantes, como El Celler de Matadepera, pero como muchos otros, que son fundamentales para que tú que quieres dedicarte a este duro y sacrificado oficio aprendas de verdad de qué va la cosa. Horas de trabajo duro, años de aprendizaje. Antes de volar hay que estar en la mierda. Y por supuesto olvídate de ser una estrella. Además, créeme,  no lo necesitas.

Hay lugares, como El Celler de Matadepera que son auténticas escuelas de negocio. Deja de quejarte de la crisis, deja de darle la culpa a los críticos que no te visitan nunca -tampoco te hace ninguna falta-, deja de quejarte de los clientes que no entienden tu cocina. Si tu negocio pierde dinero, plantéate si es por alguno de estos dos motivos. Uno, que tu oferta no sea la que debe ser. Dos, no trabajas lo suficiente. En el punto uno se incluye la posibilidad de que hagas avantgarde, pero no tengas ni zorra idea de hacer un sofrito.

Y por último. Lugares como El Celler de Matadepera, pero como muchos otros aunque cada vez menos hacen cusine verité. Trabajan sin red. No pueden engañar a nadie. Es tan poco y a la vez tanto lo que hacen en cada plato, que si la cosa no es de verdad se nota de inmediato. Como siempre hay que tener el paladar educado, claro, pero se notaría. Y no digo que los restaurantes  de cocina contemporánea  lo hagan. Al contrario, afirmo rotundamente que no lo hacen. Sus dificultades y sus méritos son otros, sin duda.

Hace tiempo que reivindico este tipo de restaurantes y este tipo de cocina. Seguramente porque yo, que soy prevanguardia, me eduqué en ellos y con ella. No disfruto demasiado de las reuniones de ex alumnos, pero volver al colegio y reencontrarme con los viejos profesores es otra cosa.

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