Hombres I

Jordi Luque Sanz

La elegancia

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No sé si Jordi Luque Sanz y yo somos lo que se dice amigos. Nos frecuentamos algo, y siempre mucho menos de lo que yo quisiera. Ahora que ha cambiado la urbe por el agro  -y está feliz como una perdiz- aún nos vemos menos. No sé si somos amigos -decía-, pero es alguien por quien siento un profundo y hondo afecto. Vaya, que me lo quiero mucho, que dicen algunos.

Jordi no lo sabe, pero será un día un gran escritor. Uno de los mejores de su generación. De hecho, ya lo es, pero no lo sabe. El Luque -y ya me permitirán que lo trate como a un merchero- es uno de lo tipos más elegantes que conozco. Tanto cuando escribe como en cualquier otra cosa que haga. Y por supuesto que no hablo de futilidades tales como el modo en que se viste ni de sus andares. Hablo de la elegancia como actitud. El Luque es elegante incluso cuando te menta a la madre. Lo sé porque a mi a veces se me calienta la boca y Jordi me ha puesto en mi sitio con la misma suavidad con la que una madre reconviene a su hijo.

Como escritor tiene una de las virtudes que más me gustan en un autor. La desnudez. Una prosa exacta y precisa que no necesita de mil y un adjetivos. Y la propia desnudez del que escribe. No tiene miedo a mostrarse en aquello que escribe. El Luque no se esconde. Es un tipo con una enorme sensibilidad y una no menos enorme facilidad para ponerla negro sobre blanco. Evocación. Estilo. Yo quisiera escribir tan bien como Luque. Lo reconozco. Lo quiero tanto como lo respeto, admiro y envidio.

Él tampoco lo sabe, pero el Luque es un moderado. Para ser elegante hay que ser moderado. No os confundáis. No hablo de moderación en el sentido político. En absoluto. Yo que soy algo más conservador que él, a su lado parezco un radical. Me refiero a la pausa, la calma, el sosiego, la reflexión. A la inteligencia en suma. El Luque jamás te hará sentir mal aunque defienda sus ideas con vehemencia. Jordi es como zen.  Asertividad le llaman los psicólogos de la nueva ola. Pues será que el Luque es asertivo.

Y escribe con la boca llena, como dice él. Escribe sobre gastronomía. No puedo imaginar un mejor escritor gastronómico que alguien con la sensibilidad de Jordi Luque Sanz. He comido con él algunas veces, y siempre me asombra su capacidad para entender los platos. Ya sé que suena raro esto de “entender los platos”, pero ahora mismo no se me ocurre nada mejor para expresar lo que quiero decir. Veis. Eso no le pasaría jamás a él.

No sé si Jordi Luque Sanz y yo somos amigos, pero me encantaría. Tampoco es tan importante, mientras los pueda seguir viendo de vez en vez, y lo pueda seguir leyendo.

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1 Comment
  • Jordi Luque
    noviembre 9, 2016

    Emoción, gratitud y vanidad… no sé muy bien cómo definir qué siento ante este texto pero sé que eres un exagerado encantador.

    ¿Nos vemos y bebemos?

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